Compositor y organista alemán
Reconocido por: Su dominio del contrapunto y su contribución a la música barroca.
Obras: Conciertos de Brandeburgo, El clave bien temperado, Pasión según san Mateo, Variaciones Goldberg, Misa en si menor y El arte de la fuga.
Instrumentos: Órgano, clave, violín y viola.
Padres: Johann Ambrosius Bach y Elisabeth Lämmerhirt.
Cónyuges: Maria Barbara Bach y Anna Magdalena Wilcke.
Hijos: Veinte, entre ellos Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel y Johann Christian Bach.
Johann Sebastian Bach nació en Eisenach, en el ducado de Sajonia-Eisenach, el 21 de marzo de 1685, fecha equivalente al 31 de marzo del calendario gregoriano. Fue uno de los grandes compositores del Barroco y una figura decisiva en la historia de la música occidental. Trabajó para iglesias y pequeñas cortes alemanas, donde tuvo que atender encargos, formar músicos, dirigir interpretaciones y negociar con autoridades que no siempre compartían sus exigencias artísticas.
En vida fue admirado sobre todo como organista e improvisador. Su reputación posterior se apoyaría, en cambio, en un legado compositivo que abarca desde piezas domésticas de enseñanza hasta grandes pasiones y obras contrapuntísticas. En su música, varias melodías pueden avanzar con autonomía y formar a la vez un conjunto inteligible: esa técnica, conocida como contrapunto, fue para Bach una forma de construir tensión, movimiento y significado, no un mero ejercicio de habilidad.
Infancia y aprendizaje
Procedía de una extensa familia de músicos profesionales. Su padre era músico municipal de Eisenach, y el joven Johann Sebastian creció en contacto con los instrumentos y las obligaciones prácticas del oficio. Su madre murió en 1694 y su padre falleció al año siguiente. Huérfano antes de cumplir diez años, pasó a vivir en Ohrdruf con su hermano mayor Johann Christoph, organista de la iglesia de San Miguel.
Allí estudió órgano, teclado y materias escolares como el latín. Copiar partituras ajenas fue una de sus maneras de aprender composición: examinar cómo estaban escritas las piezas le permitía comprender sus recursos. En 1700 se trasladó a Luneburgo para continuar su formación y entró en contacto con la tradición de los organistas del norte de Alemania, entre ellos Georg Böhm. También conoció el ambiente musical de Hamburgo.
Arnstadt, Lübeck y Mühlhausen
En 1703 pasó brevemente por la corte de Weimar y obtuvo después el puesto de organista de la Nueva Iglesia de Arnstadt. Su talento para la improvisación destacaba, pero las autoridades cuestionaban algunas de sus decisiones musicales y su relación con los alumnos. En 1705 emprendió un largo viaje a Lübeck para escuchar y estudiar a Dietrich Buxtehude, uno de los grandes organistas de su tiempo.
Prolongó la ausencia mucho más de lo autorizado y, al regresar, tuvo que responder por ello ante sus superiores. El episodio revela a un músico dispuesto a afrontar consecuencias profesionales con tal de ampliar sus conocimientos. Su temperamento exigente y su resistencia a determinadas imposiciones reaparecerían en otros momentos de su carrera.
En 1707 aceptó el puesto de organista de San Blas, en Mühlhausen, y contrajo matrimonio con su pariente Maria Barbara Bach. Tuvieron siete hijos. De esos años procede Gott ist mein König (Dios es mi rey, BWV 71), escrita para la renovación del consejo municipal e impresa en 1708, una excepción notable, pues fue prácticamente la única cantata de Bach publicada durante su vida.
Weimar: la madurez del organista
Bach regresó a Weimar en 1708, primero como organista y músico de cámara, y desde 1714 como concertino, con obligación de componer cantatas regularmente. Allí profundizó en la escritura para órgano y en los corales luteranos, melodías familiares para los fieles que transformaba mediante armonizaciones, imitaciones y desarrollos instrumentales. El Orgelbüchlein (Pequeño libro de órgano) muestra cómo podía convertir una melodía religiosa breve en una pieza de gran riqueza musical y simbólica.
También estudió y transcribió conciertos italianos, especialmente del compositor Antonio Vivaldi. De ellos aprovechó la claridad de los contrastes y la organización de amplias secciones musicales. Su relación con la corte terminó mal: cuando decidió marcharse a Köthen, el duque Guillermo Ernesto ordenó encarcelarlo durante varias semanas en 1717 antes de permitirle abandonar el servicio.
Köthen y las grandes obras instrumentales
Entre 1717 y 1723 fue maestro de capilla del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen, un gobernante con intereses musicales. El carácter calvinista de la corte reducía las ocasiones para componer grandes obras religiosas destinadas al culto, pero favorecía la actividad instrumental.
En 1721 Bach dedicó al margrave Christian Ludwig de Brandeburgo seis conciertos que exploran combinaciones de solistas muy distintas. Aunque suelen asociarse a Köthen, parte de su material pudo originarse en años anteriores, incluidos los de Weimar. Su originalidad reside, entre otras cosas, en la distribución cambiante del protagonismo entre instrumentos: en algunos movimientos, la frontera entre solista y acompañamiento prácticamente desaparece.
A este entorno se vinculan las Sonatas y partitas para violín solo, cuyo manuscrito autógrafo está fechado en 1720, y habitualmente también las seis Suites para violonchelo solo, cuya cronología exacta continúa siendo discutida. La célebre Chacona de la segunda partita para violín construye una extensa serie de variaciones con un instrumento de posibilidades polifónicas limitadas; las suites para violonchelo, por su parte, sugieren voces y armonías mediante arpegios y el movimiento de una única parte instrumental.
En 1722 fechó el primer libro de El clave bien temperado, compuesto por veinticuatro preludios y fugas, uno en cada tonalidad mayor y menor. No era una demostración de afinación temperada igual en el sentido moderno, sino de las posibilidades de interpretar en todas esas tonalidades con sistemas de temperamento apropiados. Cada pareja propone un carácter diferente y enseña cómo una idea musical puede transformarse mediante la fuga.
Matrimonios e hijos
La estabilidad profesional convivió con pérdidas familiares. Maria Barbara murió inesperadamente en 1720 mientras Bach estaba de viaje con el príncipe; cuando regresó a Köthen, su esposa ya había sido enterrada. La causa de su muerte se desconoce.
El 3 de diciembre de 1721 se casó con Anna Magdalena Wilcke, cantante profesional de la corte, con quien tuvo otros trece hijos. De los veinte nacidos en ambos matrimonios, diez llegaron a la edad adulta. Entre ellos sobresalieron Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel y Johann Christian, compositores de estilos diferentes al de su padre.
El hogar de Bach fue también un espacio de enseñanza, copia de partituras e interpretación musical, en el que Anna Magdalena participó activamente. Los cuadernos musicales asociados a su nombre permiten conocer parte de aquella actividad doméstica. La música no era para la familia una ocupación excepcional, sino una práctica cotidiana y una forma de trabajo.
Leipzig: trabajo, fe y conflictos
En 1723 asumió el cargo de cantor de Santo Tomás y director de la música de las principales iglesias de Leipzig. No había sido la primera elección: Georg Philipp Telemann y Johann Christoph Graupner habían sido considerados antes. Durante sus últimos veintisiete años, Bach tuvo que enseñar, ensayar con alumnos de capacidad desigual, proporcionar música para los oficios religiosos y responder ante el consejo municipal y las autoridades escolares.
La fe luterana no era únicamente un marco institucional para su trabajo. Los himnos, las lecturas bíblicas y los comentarios teológicos proporcionaban la materia de numerosas composiciones. Bach aprovechaba el coral conocido por los oyentes como punto de encuentro entre la experiencia individual y la comunidad. Las dedicatorias religiosas que dejó en distintas partituras permiten reconocer una convicción personal, aunque no autorizan a convertir cada decisión musical en una declaración teológica inequívoca.
Para los domingos y las festividades preparó sucesivos ciclos de cantatas. Se conservan alrededor de doscientas cantatas religiosas, además de numerosas composiciones profanas, pero no puede establecerse con certeza el número total de las que escribió y se perdieron. El Magnificat, presentado inicialmente en 1723, combina un texto latino de alabanza con una escritura coral y orquestal especialmente brillante. Sus motetes, como Singet dem Herrn ein neues Lied, muestran otra faceta de su trabajo para voces.
Las grandes pasiones y el Oratorio de Navidad
En 1724 se interpretó la Pasión según san Juan, una composición que narra el sufrimiento y la muerte de Jesucristo mediante recitativos, arias, coros y corales. Sus intervenciones corales pueden alcanzar una intensidad dramática que contrasta con los momentos de reflexión individual.
La primera versión de la Pasión según san Mateo suele fecharse en 1727, aunque algunos estudios defienden 1729 y la documentación disponible no resuelve definitivamente la cuestión. Esta obra distribuye el relato evangélico entre el narrador, los personajes, los solistas y dos conjuntos corales e instrumentales. Cuando el coro interviene en los corales, la narración del sufrimiento de Jesús deja de ser solamente una historia del pasado y se convierte en reflexión compartida por los creyentes.
Las seis cantatas del Oratorio de Navidad se interpretaron en distintas festividades entre diciembre de 1734 y enero de 1735. Bach reutilizó y transformó música anterior, una práctica habitual en su oficio, adaptándola a un nuevo sentido litúrgico. Las trompetas, los timbales y las grandes intervenciones corales proporcionan a algunos de sus movimientos un carácter festivo muy distinto de la gravedad de las pasiones.
Conciertos, alumnos y autoridades
Su actividad no se limitaba a la música religiosa. Desde 1729 dirigió durante distintos períodos el Collegium Musicum, agrupación que ofrecía conciertos en el Café Zimmermann y otros escenarios de Leipzig. Allí se interpretaban composiciones instrumentales y cantatas profanas. La llamada Cantata del café presenta con humor una disputa familiar sobre el consumo de café y recuerda que Bach también componía para el entretenimiento urbano.
No fue un funcionario complaciente. En 1730 protestó por la insuficiencia de los medios musicales disponibles y mantuvo conflictos sobre disciplina, nombramientos y competencias docentes. Su defensa de la calidad interpretativa podía chocar con la economía municipal y con los criterios de sus superiores. En 1736 obtuvo el título de compositor de la corte de Sajonia, reconocimiento que fortaleció su prestigio y su posición institucional.
El contrapunto frente al nuevo gusto musical
Mientras Bach desarrollaba obras de creciente elaboración contrapuntística, el público europeo comenzaba a favorecer lenguajes más directos, melodías predominantes y acompañamientos transparentes, asociados al llamado estilo galante. Algunos de sus hijos contribuyeron a esa transformación. Ello no significa que Bach ignorase las nuevas tendencias: incorporó recursos de distintos estilos, pero mantuvo su interés por el contrapunto exigente incluso cuando parte de sus contemporáneos lo consideraba excesivamente erudito.
Las Variaciones Goldberg, publicadas en 1741, parten de una aria y desarrollan treinta variaciones asentadas en un mismo esquema armónico. Cada tercera variación introduce un canon que aumenta progresivamente la distancia entre las voces imitadas; otras recurren a danzas, cruces de manos o escritura brillante. La obra reúne una organización rigurosa y una extraordinaria variedad de gestos musicales.
En 1747 visitó a Federico II de Prusia en Potsdam. El monarca le propuso un tema sobre el que improvisar una fuga. De aquel encuentro nació La ofrenda musical, conjunto de cánones y otras piezas, entre ellas un Ricercar a seis voces que convierte el tema real en una trama de seis líneas independientes.
La Misa en si menor y El arte de la fuga
La Misa en si menor se formó durante un largo período. El Sanctus procedía de 1724 y el Kyrie y el Gloria integraban una Missa enviada en 1733 al elector de Sajonia. Bach reunió, adaptó y completó sus secciones hacia 1748-1749. No se conoce una interpretación íntegra de la obra en vida del compositor. Su extensión y diversidad de técnicas excedían los requerimientos habituales de un oficio religioso en Leipzig.
También trabajó en El arte de la fuga, donde un mismo tema se somete a transformaciones e inversiones sucesivas. Una de las fugas transmitidas quedó interrumpida, pero el estado de los manuscritos y de la edición póstuma impide afirmar sin reservas cuál era el plan definitivo de Bach o si concibió deliberadamente la colección tal como nos ha llegado.
Ceguera y muerte
En sus últimos años sufrió un grave deterioro de la visión. En 1750 fue intervenido por el cirujano inglés John Taylor, personaje célebre y controvertido cuyas prácticas suscitan una valoración histórica muy crítica. Las operaciones no le devolvieron la vista de forma estable y fueron seguidas de complicaciones y de un empeoramiento de su salud, aunque resulta difícil establecer con precisión las causas médicas.
Johann Sebastian Bach falleció en Leipzig el 28 de julio de 1750, a los 65 años. Las fuentes históricas mencionan un accidente cerebrovascular durante sus últimos días, pero no es posible reconstruir con certeza médica la secuencia de complicaciones que condujo a su muerte.
Reconocimiento posterior y legado
Su música no desapareció con él. Algunas composiciones vocales, incluidos motetes y corales, continuaron interpretándose, mientras que sus piezas para teclado circularon entre estudiantes y especialistas. Wolfgang Amadeus Mozart estudió su contrapunto; Ludwig van Beethoven conoció desde joven El clave bien temperado; y Johannes Brahms se interesó profundamente por sus procedimientos de variación.
En 1829, la interpretación de la Pasión según san Mateo dirigida por Felix Mendelssohn impulsó una recuperación pública de su música religiosa, aunque no constituyó un redescubrimiento desde el olvido absoluto. Durante el siglo XX, intérpretes y compositores de orientaciones muy distintas encontraron en Bach modelos de estructura, invención y libertad dentro de reglas estrictas.
El hombre al que sus contemporáneos acudían para escuchar un órgano, probar un instrumento o admirar una improvisación terminó siendo reconocido, sobre todo, por las partituras que dejó. Su vida estuvo atravesada por horarios escolares, disputas administrativas, pérdidas familiares y encargos litúrgicos. De ese trabajo cotidiano nació una música que sobrevivió a las instituciones que la reclamaban y a los gustos que parecían dejarla atrás.